Hablar con desconocidos

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Fecha
2014
Editorial
Candaya
Revista
Título del libro
Nombre del evento
Fecha del evento
Institución organizadora
ISSN
eISSN
ISBN
978-84-15934-03-5
Idioma
Español
Tipo del evento
Clasificación temática
Palabras clave
Resumen
Hablar con desconocidos significa no saber el mundo de antemano, no conocerlo jamás, sentirse trozos de una pieza irremediablemente descompuesta, mirar la inmensidad como si nunca dejásemos de ser niños en estado de niñez. Un desconocido trae una voz nueva, una irrupción que puede cambiar el pulso de la tierra, un gesto que nos hace torcer lo ya sabido, una palabra antes ignorada. Y se trata de escuchar, no de estar de acuerdo. Estar o no de acuerdo con algo que no pensábamos o no mirábamos antes, carece de todo interés. Lo que vale la pena es asumir la desnudez extrema de un sueño que aún no ha nacido. Es sólo escuchar. Como si no hubiera más que un lenguaje que nunca es tuyo, hecho de fragmentos que no se poseen. Como si por un instante lo ajeno se volviera próximo y lo próximo, prójimo. Como si dejaras tus oídos en medio del camino y prescindieras de cada palabra conocida. Como si cada desconocido encarnase la posibilidad de una verdad. Escuchar no es un gesto de estos tiempos: los conocidos hablan para conseguir adeptos, para entronizarse, para despotricar, para decir todo aquello que ya no es necesario oír. Hablan para que otros escuchen, sí, pero piden demasiado a cambio: una presencia que no pestañee siquiera, un perfil difuso de una vida que se piensa inexistente. Así, un cuerpo no le habla a otro cuerpo sino a una silueta del todo ensombrecida. Un hombre o una mujer hablan; un hombre o una mujer escuchan: esto ya no es suficiente.
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