Evento

Métodos moleculares en el diagnóstico de la toxoplasmosis y su aplicación en el contexto clínico: ¿Cuándo y para qué?

Bisio, Margarita María Catalina Icon

Otros responsables

Fecha

2020

Editorial

Sociedad Chilena de Parasitología

Revista

Título del libro

Nombre del evento

XXIV Congreso Latinoamericano de Parasitología

Fecha del evento

2017-12-10

Institución organizadora

Sociedad Chilena de Parasitología
Universidad de Chile. Facultad de Medicina
Federación Latinoamericana de Parasitología

ISSN

0719-6326

eISSN

ISBN

Idioma

Español

Tipo del evento

Congreso

Clasificación temática

Resumen

En el contexto de la medicina traslacional hoy es una demanda el desarrollo de investigación en el área del diagnóstico molecular de enfermedades parasitarias. La toxoplasmosis es causada por el protozoario Toxoplasma gondii que ha sido agrupado en 3 linajes naturales principales. T. gondii se transmite principalmente mediante la ingestión de agua y alimentos contaminados por ooquistes maduros del parásito y la primoinfección de la mujer embarazada puede infectar al feto por vía transplacentaria causando toxoplasmosis congénita (TC), una enfermedad desatendida que en Argentina afecta principalmente a la población con escasos recursos y atención no adecuada durante la gestación. La infección por T. gondii cursa una etapa aguda caracterizada por parasitemias cortas, siendo mayormente asintomática (80% de los casos) o con sintomatología inespecífica como fiebre, adenopatías o síndrome monocucleosico. En los países donde se realiza el tamizaje y tratamiento de la mujer con infección aguda durante el embarazo, los recién nacidos infectados en el tercer trimestre son asintomáticos en más del 80% de los casos, mientras que la infección en el primer trimestre lleva a severas anormalidades. El diagnóstico temprano de la TC es necesario porque el tratamiento de los neonatos infectados se traduce en menores manifestaciones clínicas a distancia como la coriorretinitis. La detección del parásito se realiza por inoculación en ratones lactantes o cultivos y es el diagnóstico de certeza, pero son técnicas poco empleadas por la baja sensibilidad que presentan. Además son costosas, requieren mucho tiempo para obtener el resultado y personal altamente entrenado e infraestructura. Por este motivo, el diagnóstico de TC se realiza mediante técnicas serológicas. Sin embargo la presencia de IgG maternas en el suero del recién nacido dificulta y retrasa el diagnóstico durante los primero meses de edad especialmente cuando el seguimiento de la madre durante la gestación ha sido deficiente. La infección debe ser confirmada por la persistencia de anticuerpos específicos anti-T. gondii, tipo IgG, después de los 8 meses de edad. La detección de IgM, IgA o IgE específicas en el suero del bebé, que normalmente no atraviesan la placenta, confirma la infección. Sin embargo la detección de IgM e IgA específicas presenta variaciones en la sensibilidad y especificidad según la técnica y equipo utilizado. La PCR, por su alta sensibilidad para detectar ADN del parásito, se ha propuesto como herramienta para adelantar el diagnóstico de TC. Sin embargo son escasos los estudios en niños con TC y nunca han sido realizados en nuestro país. Optimizamos y validamos un ensayo de PCRq previamente descripto dirigido al gen B1 que fue ampliamente utilizado en Europa. El ensayo mostró una alta sensibilidad analítica para detectar el parásito (LOD 100 fg/ul) y una adecuada especificidad analítica. Sin embargo obtuvimos baja sensibilidad clínica para analizar muestras de sangre donde la carga parasitaria es baja (pacientes con TC). En todos los casos analizados las madres contaban con un pobre seguimiento durante el embarazo y la edad de los pacientes en la primera consulta fue alta (edad promedio 79,4 días). Este ensayo de PCRq había sido útil para detectar el parásito en pacientes con TC en una población europea, donde el seguimiento de las mujeres durante el embarazo por parte del sistema de salud es altamente efectivo y los pacientes neonatos con sospecha de TC son derivados al servicio especializado a los pocos días de vida (Sterkers y col., 2011). Por otro lado Costa JM y col,, (2012) mostraron que el número de copias varía en los distintos aislados del parásito y sugiere que esto podría tener un efecto en la sensibilidad de los ensayos de PCR dirigidos a este gen. Por otro lado la validación del ensayo de PCRq dirigido al gen B1 y el desarrollo de controles de calidad adecuados nos permitieron utilizar la técnica de PCRq para detectar el parásito en muestras clínicas de biopsias de pacientes con sospecha de reactivación por inmunosupresión (con alta carga parasitaria) realizando una rápida traslación del ensayo de PCRq al ámbito asistencial para el diagnóstico diferencial de Toxoplasmosis en pacientes con manifestaciones del sistema nervioso central.

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