Capítulo de Libro

El señorío natural entre Alfonso X y Don Juan Manuel: De la majestad real al poder colegiado

Asiss González, Federico Javier Icon

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Fecha

2022

Editorial

L'Harmattan

Revista

Título del libro

L'héritage d'Alphonse X: 800 ans après

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ISSN

eISSN

ISBN

978-2-343-24728-1

Idioma

Español

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Clasificación temática

Resumen

El señorío natural es un sintagma presente en el pensamiento alfonsí y en el juanmanuelino con conceptualizaciones que apuntan en direcciones opuestas. Para Alfonso X, fue la piedra angular de su teoría mayestática, mientras que, en los escritos de don Juan Manuel fue la expresión de un reino fragmentado en múltiples señoríos. Ambos, herederos de la transformación del pensamiento político ocurrida entre los siglos XI y XIII, concibieron al señorío natural como un pacto entre el señor y el natural. Para Alfonso X el pacto tenía un componente territorial, pues el nacimiento en un reino dado generaba un vínculo espontáneo con el rey. En contraste, para don Juan, el componente central del señorío natural era el vínculo personal agravado por el tiempo. La teoría alfonsí anulaba toda reversión, pero para el pensamiento juanmanuelino la posibilidad de «desnaturarse» era parte de la naturaleza mutual de las obligaciones establecidas entre el señor y su natural.La idea de pacto, presente en el pensamiento político altomedieval, había ganado fuerza a partir del redescubrimiento del derecho romano del siglo XI. La lex regia era el origen de un poder imperial y real delegado por Dios, a través del pueblo. Delegación que para algunos pensadores había sido definitiva, mientras que, para otros era una mera concessio reversible ante un mal gobierno. Ambas posturas estaban presentes en Castilla: Alfonso X sostenía una delegación definitiva, mientras que don Juan Manuel apoyaba la idea de una con limitaciones. Asimismo, la idea de un poder originado en pactos conllevaba un sistema en permanente movimiento, estructurado por redes de relaciones entrecruzadas. El rey precisaba de los aristócratas para extender su poder de forma efectiva en el reino, pero los nobles precisaban de la legitimación que el rey les otorgaba, frente a su parentela y subalternos, a través de los «honores». Para don Juan Manuel, el señorío era relacional, por lo cual el vínculo natural era un agravamiento de un vínculo personal nacido de un «bien fecho». En consecuencia, en el reino había múltiples señores naturales articulados por el rey, definido en el pensamiento juanmanuelino como señor general del reino.Emerge, así, en su pensamiento una monarquía plural, compuesta por el rey, la reina y los infantes. Estos últimos participaban de la naturaleza regia, a través del carisma de la sangre real, lo cual se plasmaban en la condición de señores naturales que «todos los de la tierra» les reconocían, aunque no les uniese ningún «bien fecho» con ellos. Su condición les era inherente y no dependía de la voluntad del rey. En consecuencia, a partir de esta situación, don Juan Manuel va delineando un sistema de gobierno colegiado, afín a las ideas conciliares del periodo, con una cúpula de señores principales y naturales, los infantes, encabezados por un señor general, el rey, que se presenta como un sistema alternativo al de las privanzas, que se impondría con los Trastámaras. En el cual, el señorío natural juega un papel clave pero diverso al del pensamiento alfonsí.

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