Capítulo de Libro

Cohabitación e interdependencia: Una lectura interseccional sobre los grupos vulnerables durante la pandemia del Covid-19

Rullansky, Ignacio Icon

Fecha

2022

Editorial

Prometeo

Revista

Título del libro

La pandemia como acontecimiento político: aportes teóricos

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eISSN

ISBN

978-987-816-472-4

Idioma

Español

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Resumen

En 2020, la diseminación global del Covid-19 hizo que la muerte deviniera un cómputo anunciado espectacularmente en marcadores de medios, organismos internacionales y gobiernos. La construcción de un registro sobre vidas en riesgo y vidas perdidas legitimó la adopción y exacerbación de nuevas y viejas técnicas de intervención política sobre los cuerpos. No sorprenderá que algunas muertes no integraran las unidades del ábaco obituario, empero, las circunstancias provocadas por la pandemia empujaron la humanidad de algunos grupos a los márgenes de una redoblada fragilidad, poniendo públicamente de manifiesto la construcción de esquemasnormativos sobre las vidas que componen la nación en virtud de un relatogenealógico fantaseado.El 19 de marzo de 2020, el gobierno nacional argentino dispuso el Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio (ASPO). La drástica limitación de los desplazamientos perjudicó notablemente a los pueblos originarios, cuyas comunidades vieron apremiadas sus necesidades materiales y habitacionales. Parafraseando a Oxiris Barbot (2020), algunas “heridas morales colectivas”fueron rasgadas. Este término refiere al impacto emocional y espiritual perdurable cometido cuando las autoridades estatales violan valores morales fundamentales y expectativas de conducta virtuosas. Por sedimentación, dichas heridas derraman históricamente una serie de experiencias de vulnerabilidad sobre grupos que, éticamente, deben ser sobrellevadas por lacomunidad entera para contribuir a una verdadera equidad y reconocimientode la diversidad cultural.Esta perspectiva coincide con el reciente ensayo de Judith Butler (2020) sobre cómo intentar un compromiso ético desde la no violencia activa, publicado en un escenario donde la vigencia del racismo institucional de la policía de Estados Unidos trascendió globalmente. El asesinato de George Floyd cometido por el oficial Derek Chauvin y los ecos de las manifestaciones y los saqueos en respuesta a este no sólo recorrieron titulares: promovieron reflexiones en torno a las violencias distribuidas en distintas latitudes. Una muerte se coló en el ábaco. El mundo testimonió una vulnerabilidad prime time conminando como respuesta una responsabilidad colectiva (López, 2020) conforme al sentido de interdependencia humana que Butler postula.La acogida global del Black Lives Matter (BLM) expresa que, en defensa de la vida, pueden diseñarse políticas para contener la emergencia sanitaria pero que no toda vida es defendida con el mismo ahínco: hay muertes que no parecen importar o siquiera merecer ser evitadas. Incluso, hay muertes y sufrimientos producidos por acción directa de funcionarios, aunque el Estado no reconozca esos duelos como propios a la comunidad política y los relegue a una precaria y particularizada dispersión. Las heridas morales colectivas que son desatendidas, quizás, no son tampoco percibidas como tales (Wilson, 2018).

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