Vino viejo en odres nuevos: las vías de la secularización en la Argentina decimonónica

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Fecha
2017
Editorial
Comares
Revista
Título del libro
El desafío de la revolución: reaccionarios, antiliberales y contrarrevolucionarios (siglos XVIII y XIX)
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Institución organizadora
ISSN
eISSN
ISBN
978-84-9045-484-8
Idioma
Español
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Resumen
Las críticas a la teoría clásica de la secularización han desbrozado el camino a nuevas formas de concebirla. Hemos dejado de pensarla como un desarrollo lineal, ineluctable, universal e irreversible para verla como un proceso complejo de adaptación de lo religioso. Un proceso que tuvo lugar en determinados contextos histórico-culturales y que adoptó modalidades y ritmos dispares en diferentes países y aun en distintas regiones dentro de un mismo marco nacional. Existe en la actualidad bastante consenso en cuanto a que la secularización es un fenómeno plural, un haz de transformaciones que adquiere diferentes modalidades en su concreta realización histórica. Si dirigimos la mirada hacia el mundo latinoamericano decimonónico, advertimos de inmediato la coexistencia de procesos distintos y tal vez divergentes. Los casos de la Argentina y México, por ejemplo, presentan derroteros en ciertos sentidos opuestos. Para comenzar, las ricas y potentes Iglesias novohispanas contrastaban con la escualidez de las marginales diócesis rioplatenses. En 1776 los diezmos del obispado de Puebla superaban diez veces a los de Buenos Aires, que no alcanzaban ni a la quinta parte de los de Michoacán en 1798-1799. Los ingresos de la Provincia dominica de San Hipólito de Oaxaca eran en la década de 1770 más altos que los diezmos de la entera diócesis de Buenos Aires en el mismo período. Esas desigualdades no dejaron de influir en los divergentes caminos que la secularización recorrió en ambos países: a mediados del siglo xix México iniciaba un radical proceso de desamortización y separaba la Iglesia del Estado, mientras en la Argentina se promulgaba una Constitución cuyo artículo segundo prescribía el «sostén del culto» católico y se creaba para ello un presupuesto de culto nacional. La bifurcación de los rumbos se amplió en el siglo xx: en la década de 1910, mientras en México se quitaba la personería jurídica a todas las Iglesias, en la Argentina se estrechaban las relaciones Iglesia-Estado sobre la base de lo que ha dado en llamarse el «mito de la nación católica».
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