Caracterización del clima en la antigua ciudad de Ibatín (siglo XVI-XVII), y su estudio a través de fuentes documentales

Otros responsables
Fecha
2019
Editorial
Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Filosofía y Humanidades
Revista
Título del libro
Nombre del evento
XX Congreso Nacional de Arqueología Argentina
Fecha del evento
2019-07-15
Institución organizadora
Universidad Nacional de Córdoba. Facultad de Filosofía y Humanidades
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Instituto de Antropología de Córdoba
Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Instituto de Antropología de Córdoba
ISSN
eISSN
ISBN
978-950-33-1538-5
Idioma
Español
Tipo del evento
Congreso
Clasificación temática
Palabras clave
Resumen
En mayo de 1565 en la región llamada por los nativos “Ibatin”, Diego de Villaroel, teniente del gobernador y capitán, fundó en nombre de Francisco de Aguirre, gobernador de Tucumán, la ciudad conocida como Ibatín o antiguo Tucumán (Piossek 1965). Esta ciudad se encontraba emplazada en el actual departamento de Monteros, comuna de León Rougés, en cercanías del río Pueblo Viejo. Ibatín era una región muy apta, tenía cercanía a la fuente de agua, la cual suministraba a la ciudad y regadíos, un ambiente con muchos recursos, la presencia de mano de obra, etc. Así mismo, se asentó una fundación a base de una red de aldea- fuerte denominada ciudad, esta se ubicaba en las tierras bajas en las orillas de montañas y sierras, en lo que se conoce como ecoregión de Yungas. La antigua ciudad de Ibatín, tuvo su tiempo de esplendor en el principio del siglo XVII, pero a partir de allí se generó una serie de eventos desafortunados que terminó por provocar su traslado en 1685 hacia el sitio en el que hoy se encuentra emplazado. Este traslado generó una serie de documentos que nos permiten interpretar los distintos problemas vinculados a las condiciones naturales, como por ejemplo las inundaciones. Es así, que este trabajo, busca reconstruir las condiciones climáticas del sitio arqueológico de Ibatín durante su asentamiento entre los siglos XVI y XVII, tomando información proveniente de documentos coloniales, a su vez, brindar información útil para investigadores que se adentren en la misma temática. El análisis de los documentos, principalmente de actas capitulares, las cuales son “una base fundamental e imprescindible para el conocimiento real de cualquier proceso histórico que tenga como marco la vida de una ciudad” (Belmonte, 1987:43), demostró una variedad de descripciones ante eventos catastróficos revelando datos muy importantes que permitió catalogar el clima de la antigua ciudad, si bien hay que tener en cuenta que la evidencia documental no es 100% certera, ya que tiende a la exageración (“gran amenaza, nunca antes vista”, etc.), hay que tener mucho cuidado a la hora de clasificarlos, ya que existen distintas intencionalidades y pueden no ser confiables. En los documentos encontramos menciones de: ríos crecidos, grandes amenazas, descripciones de como perjudica tanta agua a la región, o simples menciones de alertas a transitar por ciertas regiones porque en época de lluvias suelen crecer los ríos. Para estandarizar estos resultados se clasifico épocas de mucha humedad con el valor número 2, periodo húmedo con el valor 1, periodos normales con 0, y -1 épocas secas. Cabe destacar que los periodos considerados normales, se realizó en base a la ausencia de menciones de algún evento catastrófico. De las evidencias anteriores, es que podemos apreciar que entre 1570 y 1610 se puede hablar de un clima normal sin grandes lluvias o sequias, mientras que a partir de 1633 y 1680 se va a registrar un periodo muy húmedo, coincidiendo con las inundaciones de 1678 y 1679, y a partir de 1683 se registra solo periodos húmedos, coincidiendo con las alternancias climáticas presentes en la pequeña edad de hielo. Cabe destacar que en base a los resultados toda esta evidencia se registra entre los meses más húmedos como diciembre, enero, octubre, o directamente menciones que aluden a los periodos de épocas lluviosas en agosto y abril. Creemos que este trabajo permite aproximarnos a la integración de la arqueología y las fuentes documentales, y poder acercarnos a las condiciones climáticas de una región siempre integrándolo con estudios climáticos, como la palinología, dendrocronología, sedimentología, etc. A su vez, que este trabajo sirva de guía para el abordaje interdisciplinario de la problemática en otras regiones ambientales.
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