Sports Practice, Sleep Quality, and Executive Functions in Young Adults: A Mediation Study Using Structural Equation Modeling

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Fecha
07/2026
Editorial
Fundación Universitaria María Cano
Revista
Revista de Investigación e Innovación en Ciencias de la Salud
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Institución organizadora
ISSN
eISSN
2665-2056
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Idioma
Inglés
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Resumen
Introduction. Current evidence highlights the significant cognitive and physiological benefits of regular sports engagement, with well-established positive impact on both sleep quality and executive functions (EF). Objective. The present study aimed to compare sleep quality parameters between young adults practicing individual and team sports, as well as to examine the direct and indirect structural relationships among sports participation indicators, sleep quality, and executive functioning. Method. The sample consisted of 132 young adults aged 18 to 40 years (M = 23.89, SD = 4.93). A sociodemographic and sports questionnaire was employed, along with the Pittsburgh Sleep Quality Index (PSQI) and the Adult Executive Functioning Inventory (ADEXI). Data analysis included Confirmatory Factor Analysis (CFA), Pearson’s r correlation analyses, MANCOVA, and Structural Equation Modeling (SEM). Bootstrapping with 5000 resamples was used to test mediation effects. Results. The CFA supported the two-factor structure of the ADEXI —working memory and inhibition— with acceptable fit. Sports participation was associated with distinct sleep quality profiles. Specifically, individual sports practitioners reported better sleep quality and shorter sleep latency, team sports practitioners exhibited higher sleep efficiency. Structural equation modeling indicated that sleep quality statistically mediated the relationship between sports participation indicators (current sports practice, weekly hours, and total years of practice) and EF. Additionally, an earlier age of initiation into sports directly predicted fewer EF difficulties, independent of sleep quality, suggesting that early sports participation may contribute to the development of a resilient cognitive reserve. Conclusion. Regular sports engagement, especially when it begins early in life, is associated with better subjective sleep quality and executive functioning. These findings highlight the potential protective role of sports in promoting cognitive health among and support the incorporation of regular sports participation into public health and health promotion strategies aimed at preserving executive functioning.
Introducción. Diversas investigaciones han demostrado que la práctica deportiva regular se asocia con efectos positivos bien establecidos sobre la calidad del sueño y en las funciones ejecutivas (FE). Objetivo. Comparar la calidad del sueño entre jóvenes adultos que practican deportes individuales y de equipo, así como examinar las relaciones estructurales directas e indirectas entre los indicadores de la práctica deportiva, la calidad del sueño y el funcionamiento ejecutivo. Método. La muestra estuvo constituida por 132 adultos jóvenes de 18 a 40 años (M = 23.89, DE = 4.93). Se empleó un cuestionario sociodemográfico y deportivo, el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI) y el Inventario de Funcionamiento Ejecutivo, ADEXI. Se utilizaron análisis factorial confirmatorio (AFC), análisis de correlación de Pearson, MANCOVA y modelos de ecuaciones estructurales (SEM). Para evaluar la significancia de los efectos de mediación, se utilizó el método de bootstrapping con 5000 remuestreos. Resultados.ElAFCreveló unajuste aceptable delmodelo de dosfactores delADEXI, correspondientes a memoria de trabajo e inhibición. La práctica deportiva se asoció con perfiles diferenciados de calidad del sueño, mientras que quienes practicaban deportes individuales reportaron una mejor calidad del sueño y una menor latencia, los de deportes colectivos reportaron una mayor eficiencia. Los modelos de ecuaciones estructurales mostraron que la calidad del sueño medió estadísticamente la relación entre los indicadores deportivos (práctica deportiva actual, horas semanales y años totales de práctica) y el funcionamiento ejecutivo. Adicionalmente, una edad de inicio más temprana en la práctica deportiva predijo directamente menores dificultades ejecutivas, independientemente de la calidad del sueño, lo que sugiere que la práctica deportiva temprana puede contribuir al desarrollo de una reserva cognitiva. Conclusión. La práctica deportiva regular, especialmente cuando se inicia a edades tempranas, favorece la calidad del sueño subjetiva y las habilidades ejecutivas. Estos hallazgos destacan el potencial papel protector del deporte en la promoción de la salud cognitiva en adultos jóvenes y respaldan la incorporación de la práctica deportiva regular en estrategias de promoción de la salud orientadas a preservar el funcionamiento ejecutivo.
Introducción. Diversas investigaciones han demostrado que la práctica deportiva regular se asocia con efectos positivos bien establecidos sobre la calidad del sueño y en las funciones ejecutivas (FE). Objetivo. Comparar la calidad del sueño entre jóvenes adultos que practican deportes individuales y de equipo, así como examinar las relaciones estructurales directas e indirectas entre los indicadores de la práctica deportiva, la calidad del sueño y el funcionamiento ejecutivo. Método. La muestra estuvo constituida por 132 adultos jóvenes de 18 a 40 años (M = 23.89, DE = 4.93). Se empleó un cuestionario sociodemográfico y deportivo, el Índice de Calidad de Sueño de Pittsburgh (PSQI) y el Inventario de Funcionamiento Ejecutivo, ADEXI. Se utilizaron análisis factorial confirmatorio (AFC), análisis de correlación de Pearson, MANCOVA y modelos de ecuaciones estructurales (SEM). Para evaluar la significancia de los efectos de mediación, se utilizó el método de bootstrapping con 5000 remuestreos. Resultados.ElAFCreveló unajuste aceptable delmodelo de dosfactores delADEXI, correspondientes a memoria de trabajo e inhibición. La práctica deportiva se asoció con perfiles diferenciados de calidad del sueño, mientras que quienes practicaban deportes individuales reportaron una mejor calidad del sueño y una menor latencia, los de deportes colectivos reportaron una mayor eficiencia. Los modelos de ecuaciones estructurales mostraron que la calidad del sueño medió estadísticamente la relación entre los indicadores deportivos (práctica deportiva actual, horas semanales y años totales de práctica) y el funcionamiento ejecutivo. Adicionalmente, una edad de inicio más temprana en la práctica deportiva predijo directamente menores dificultades ejecutivas, independientemente de la calidad del sueño, lo que sugiere que la práctica deportiva temprana puede contribuir al desarrollo de una reserva cognitiva. Conclusión. La práctica deportiva regular, especialmente cuando se inicia a edades tempranas, favorece la calidad del sueño subjetiva y las habilidades ejecutivas. Estos hallazgos destacan el potencial papel protector del deporte en la promoción de la salud cognitiva en adultos jóvenes y respaldan la incorporación de la práctica deportiva regular en estrategias de promoción de la salud orientadas a preservar el funcionamiento ejecutivo.
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