Una política criminal del cuidado y de la dignidad humana a partir de las palabras del Papa Francisco

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06/2026
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Revista en Ciencias Penales y Criminológicas
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ISSN
2683-7528
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2683-7528
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Español
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LatindexSe analiza la relevancia para la disciplina penal y criminológico del papado de Francisco. Ello se refleja en sus Encíclicas, recordar que en Fratelli Tutti, volvió a colocar en el centro de nuestra acción al prójimo: ese hermano herido al borde del camino que nos interpela y nos llama a la fraternidad universal. Y allí señaló que “nunca se debe encasillar al otro por lo que pudo decir o hacer, sino que debe ser considerado por la promesa que lleva dentro de él”, promesa que deja siempre un resquicio de esperanza.En Evangelii Gaudium logró condensar en cuatro sencillos principios los fundamentos que orientarían todo su pontificado: el tiempo es superior al espacio, la unidad prevalece sobre el conflicto, la realidad es más importante que la idea y el todo es superior a la parte. Y dijo que “Hoy en muchas partes se reclama mayor seguridad. Pero hasta que no se reviertan la exclusión y la inequidad dentro de una sociedad y entre los distintos pueblos será imposible erradicar la violencia”En Laudato Si, subrayó la urgencia del cuidado de la casa común, proponiendo una ecología integral que proteja a los más vulnerables, sane una economía que debe estar al servicio de los pueblos —y no al revés—, y promueva una política más humana, capaz de cuidar y fomentar el desarrollo integral de las personas. Allí dice que “la visión que consolida la arbitrariedad del más fuerte ha propiciado inmensas desigualdades, injusticias y violencia para la mayoría de la humanidad”, y propone “una justicia que además de padre también sea madre. Los gestos de cuidado mutuo, propios del amor que es también civil y político, se manifiestan en todas las acciones que procuran construir un mundo mejor”.Finalmente, en Dilexit Nos, nos invitó a renovar nuestra vida redescubriendo que el amor que da sentido a todo. El amor cristiano y a Dios que exige una respuesta concreta: el servicio al prójimo, la lucha por la justicia, la defensa de los derechos de los marginados y el esfuerzo constante por superar las barreras que dividen a la humanidad.En definitiva en las Encíclicas, en sus acciones y en sus palabras deja Francisco un legado cristiano pero fundamentalmente humano, pues forman ellas parte de un proyecto realmente civilizatorio: el de la pacificación y de la solidaridad contra la crueldad, el odio, la exclusión, el rechazo del otro al que se pretende imponer el malinterpretado “signo de Caín” del punitivismo y la exclusión social.
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