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Defender y guardianar las aguas: Experiencias acuerpadas que re-existen a los regímenes extractivistas en Catamarca

Moreno, Mariana Macarena Icon; Vega, José Federico Icon

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Fecha

05/2026

Editorial

Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas. Centro de Investigaciones y Estudios sobre Cultura y Sociedad

Revista

Boletín Onteaiken

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1852-3854

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Español

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Existimos en común. La vida no constituye un hecho individual ni un atributo aislado de los cuerpos, sino una emergencia radicalmente comunal (Machado Aráoz, 2026). Existimos en tanto participamos de tramas materiales y energéticas que nos anteceden y nos exceden, configurando una condición relacional que desborda cualquier ontología individualista. Las aguas que circulan por ríos y acuíferos son las mismas que humectan los tejidos, recorren las venas y hacen posible cada proceso vital; en este sentido, las agua constituyen las condiciones de posibilidad de la vida y el vínculo material que enlaza organismos, territorios y temporalidades diversas.Los flujos hídricos atraviesan sin distinción cuerpos humanos y no humanos, paisajes, economías y formas de organización social; así, alimentos, animales, árboles y personas son, en última instancia, agua en estado vivo (Porto-Gonçalves, 2020). Las aguas estructuran históricamente las formas de habitar y producir en los territorios: todo pueblo se funda sobre un determinado sistema hidrosocial, esto es, sobre modos específicos de captar, distribuir, conservar, usar y regular las fuentes hídricas necesarias para la reproducción de la vida colectiva.Desde esta perspectiva, las luchas y prácticas colectivas en defensa de las aguas no pueden reducirse a conflictos por un bien escaso, sino que se configuran como formas de guardianar la vida en común en contextos atravesados por violencias estructurales. Las aguas se presentan así como entidades vivas y comunales. Allí donde el capital y el Estado las reducen a insumo, recursos o variables técnicas, emergen prácticas colectivas que la reinscriben como bien común, como condición de la vida compartida y como vínculo histórico entre comunidades y territorios.En este marco, el artículo se propone analizar la defensa de las aguas como bien común a partir de un conjunto de prácticas colectivas de guardianaje desarrolladas en la provincia de Catamarca, entendidas como formas situadas de producción y cuidado de lo común en tiempos atravesados por regímenes extractivistas. Desde el campo de la Ecología Política del Sur, el trabajo recupera acciones impulsadas por vecinos y vecinas acuerpados en asambleas, organizaciones socioterritoriales y también por habitantes que, aun sin adscripción formal a estructuras organizativas, desplegaron prácticas concretas de defensa de las aguas. Estas experiencias son abordadas como escenas analíticas que permiten iluminar los modos en que las aguas son resignificadas, defendidas y politizadas en contextos de conflictividad socioambiental.Metodológicamente, el estudio se sustenta en un análisis documental de fuentes secundarias (comunicados públicos y producciones colectivas) que habilitan una lectura atenta a las tramas de sentido, las tensiones y los gestos cotidianos que, aun de manera fragmentaria y poco visible, operan como costuras invisibles en la defensa y producción de la vida común.

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