Evento

Facies y Paleosuelos del Paleo Valle Pleistoceno de Tafí (Tucumán, Argentina)

Bellosi, Eduardo Sergio Icon; Genise, Jorge Fernando Icon; Sánchez, María Victoria Icon; Cantil, Liliana Fernanda Icon; Molina, María Alejandra Icon

Otros responsables

Fecha

2016

Editorial

Asociación Argentina de Sedimentología

Revista

Título del libro

Nombre del evento

VII Congreso Latinoamericano de Sedimentología; XV Reunión Argentina de Sedimentología

Fecha del evento

2016-09-15

Institución organizadora

Asociaciación Argentina de Sedimentología

ISSN

eISSN

ISBN

Idioma

Español

Tipo del evento

Congreso

Clasificación temática

Resumen

La Formación Tafí del Valle es considerada la sucesión edafo-sedimentaria más completa del Cuaternario de América del Sur. En las secciones más conocidas y potentes (i.e. La Angostura, La Mesada, Las Carreras), proveedoras de mamíferos de edad Lujanense, incluye un monótono conjunto de limolitas eólicas (loess), paleosuelos y escasas cineritas finas (Collantes et al., 1993; Zinck y Sayago, 1999; Schellenberger y Veit, 2006). No obstante, en localidades muy próximas se reconocieron variaciones faciales y paleoedáficas que indican diferentes ambientes y procesos de sedimentación. Con el fin de caracterizar tales cambios en el relleno pleistocénico del paleovalle de Tafí, se analizaron los perfiles de la localidad de La Banda (1,5 km al SO de Tafí del Valle) y El Mollar (1,5 km al E). La sucesión alcanza 31,4 m de espesor, es granodecreciente (La Banda), buza 7 a15º y yace sobre un relieve irregular y erosivo, compuesto por granitos y filitas del basamento neoproterozoico-eocámbrico. En orden de abundancia se distinguen: a) paleosuelos elaborados en limolitas (0,6-2,4 m); b) conglomerados matriz-soportados (0,8-1,7 m), tabulares, desorganizados, de pobre selección, levemente edafizados, de matriz limosa y con escasos (5%) clastos angulosos de 1 a 25 cm, algunos dispuestos verticalmente; y delgadas intercalaciones arenosas; c) conglomerados clastosoportados (0,2-0,5 m), lenticulares, con estratificación horizontal, matriz arenosa y clastos redondeados (<15 cm); d) limolitas (1,0-2,3 m) macizas, algunas arenosas; y e) una capa de ceniza blanca muy fina (polvo volcánico) en la sección superior (1,6 m), que incluye clastos pumíceos y briznas vegetales. Los paleosuelos, ya sea formados en limolitas o conglomerados, son castaño amarillentos y enseñan un horizonte superficial (Hz A) con agregados finos en bloque, abundante materia orgánica y rizolitos arcillosos, carbonáticos y carbonosos; y un horizonte subsuperficial (Hz Bt/BC) más potente, con nódulos carbonáticos, rizolitos simples y en matas, agregados gruesos en bloque (a veces columnares/granulares) y frecuentes nidos y bolas fósiles de escarabajos (Coprinisphaera). También se preservan restos de mamíferos, cámaras y galerías cilíndricas subhorizontales (diámetro 6-9 cm) posiblemente de roedores, y grandes cuevas (1,2 m). Los cambios laterales en paleosuelos a escala de hm-km pueden reflejar variaciones en la topografía y granulometría vinculadas a la posición en el paisaje. En las secciones de loess-paleosuelos de Las Carreras, La Mesada y La Angostura no se reportan superficies erosivas ni conglomerados. Los paleosuelos poseen propiedades similares a los aquí informados (iluviación, precipitación carbonática), pero son compuestos, más numerosos, delgados y desarrollados (Molisoles, Alfisoles) y carentes de trazas de invertebrados. Estas acumulaciones loéssicas subtropicales representan las zonas deprimidas y planas del paleovalle, más estables y de menor tasa de agradación. Por otro lado, los nuevos registros de La Banda y El Mollar indican la formación de abanicos aluviales pedemontanos en zonas más altas durante las primeras fases de relleno, el cual luego se volvió dominantemente loéssico en la etapa tardía. Su posición interna, e inclinada de acuerdo a la topografía subyacente, sugiere un relieve irregular con altos de basamento dentro del paleovalle, donde los limos eólicos fueron retrabajados junto con clastos y bloques mediante flujos de detritos y algunos canales menores de corrientes diluidas, posiblemente inducidos por fuertes precipitaciones. Las características y frecuencia de los paleosuelos indican que, en las márgenes elevadas, el paisaje fue menos estable debido a más rápida y eventual sedimentación; aunque de condiciones apropiadas para la nidificación de escarabajos, quizá debido al desarrollo de áreas con vegetación abierta y herbácea (pastizales) y consecuente ocupación por grandes herbívoros.

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