Moda sin dictadores: cuerpo vestido y política en la Argentina (1976-1990)

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Fecha
06/2026
Editorial
Pontificia Universidad Católica de Chile. Instituto Interdisciplinario de Estética
Revista
Aisthesis
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Institución organizadora
ISSN
0718-7181
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Idioma
Español
Tipo del evento
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Palabras clave
Resumen
El texto analiza el vestir en Argentina entre la última dictadura militar y los años de la posdictadura como un campo privilegiado de intervención política sobre los cuerpos. En ese marco, la indumentaria operó como un dispositivo de regulación moral y social: las normas explícitas en escuelas y fábricas, junto con los discursos de las revistas de moda, promovieron una apariencia ordenada, sobria y homogénea, en la que el desvío podía ser lédo como signo de subversión. Estas políticas se articularon con un proyecto más amplio de disciplinamiento social orientado a controlar no solo las acciones, sino también las percepciones y los modos de presentación en el espacio público. Frente a este orden, emergieron prácticas estéticas disidentes que utilizaron el cuerpo vestido como forma de resistencia. La escena punk introdujo una antimoda basada en el «hazlo tú mismo» que cuestionó la estandarización y afirmó la singularidad. En los años 80, la androginia de Virus, las intervenciones de Las Inalámbricas, y eventos como el Body Art en Paladium, la Bienal de Arte Joven y los desfiles de los Genios Pobres desplegaron nuevas exploraciones que hicieron de la indumentaria un soporte privilegiado de experimentación estética y micropolítica. Así, las prácticas de vestir constituyeron un lenguaje clave para pensar las tensiones entre control, desobediencia y libertad en la Argentina reciente. Frente a este orden, emergieron prácticas estéticas disidentes que utilizaron el cuerpo vestido como forma de resistencia. La escena punk introdujo una anti-moda basada en el hazlo tú mismo que cuestionó la estandarización y afirmó la singularidad. En los años 80, la androginia de Virus, las intervenciones de Las Inalámbricas y eventos como el Body Art en Paladium, la Bienal de Arte Joven y los desfiles de los Genios Pobres desplegaron nuevas exploraciones que hicieron de la indumentaria un soporte privilegiado de experimentación estética y micropolítica. Así, las prácticas de vestir constituyeron un lenguaje clave para pensar las tensiones entre control, desobediencia y libertad en la Argentina reciente.
The text examines dress in Argentina between the last military dictatorship and the postdictatorship years as a privileged site of political intervention on bodies. In this context, clothing operated as a device of moral and social regulation: explicit rules in schools and factories, together with the discourses of fashion magazines, promoted an orderly, sober, and homogeneous appearance in which deviation could be read as a sign of subversion. These policies were articulated with a broader project of social discipline aimed at controlling not only actions but also perceptions and modes of presentation in the public sphere. Against this order, dissident aesthetic practices emerged that used the dressed body as a form of resistance. The punk scene introduced an anti-fashion grounded in the «do-ityourself» ethos, which challenged standardisation and affirmed singularity. In the 1980s, the androgyny of Virus, the interventions of Las Inalámbricas, and events such as Body Art at Paladium, the Bienal de Arte Joven, and the Genios Pobres fashion shows developed new explorations that turned clothing into a privileged medium for aesthetic and micropolitical experimentation. In this way, practices of dress became a key language for thinking the tensions between control, disobedience, and freedom in recent Argentine history.
The text examines dress in Argentina between the last military dictatorship and the postdictatorship years as a privileged site of political intervention on bodies. In this context, clothing operated as a device of moral and social regulation: explicit rules in schools and factories, together with the discourses of fashion magazines, promoted an orderly, sober, and homogeneous appearance in which deviation could be read as a sign of subversion. These policies were articulated with a broader project of social discipline aimed at controlling not only actions but also perceptions and modes of presentation in the public sphere. Against this order, dissident aesthetic practices emerged that used the dressed body as a form of resistance. The punk scene introduced an anti-fashion grounded in the «do-ityourself» ethos, which challenged standardisation and affirmed singularity. In the 1980s, the androgyny of Virus, the interventions of Las Inalámbricas, and events such as Body Art at Paladium, the Bienal de Arte Joven, and the Genios Pobres fashion shows developed new explorations that turned clothing into a privileged medium for aesthetic and micropolitical experimentation. In this way, practices of dress became a key language for thinking the tensions between control, disobedience, and freedom in recent Argentine history.
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