Capital Humano: del rechazo ético a la aceptación incuestionada

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Fecha
04/2025
Editorial
Red Argentina de Grupos de Investigación en Filosofía
Revista
Ideas
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ISSN
2451-6910
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Idioma
Español
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Resumen
Veinticinco años atrás, cuando el siglo XXI comenzaba, la noción “capital humano” no estaba instalada en el uso común y corriente con el que se la encuentra hoy. Podríamos decir que se trata de un término que se ha vulgarizado y difundido por distintos ámbitos de los social, como aquellos términos que, sin mayor necesidad de una definición precisa, “todos entienden más o menos de qué se trata”. En el habla cotidiana de la mayoría de la personas, no hace falta una definición formal del trabajo para entender qué es “trabajo”, y podría parecer que con una noción como “capital humano” pasaría lo mismo. Como la mayoría de la gente tiene una idea de lo que es el trabajo, la mayoría tiene también una idea de lo que es el capital humano. Y esta idea vaga y difusa se instala en el vocabulario general y un día llega a convertirse en Ministerio, sin mayor asombro ni sorpresa de nadie: todos parecemos saber de qué se trata —y no parecen haber abundado debates ni discusiones al respecto. Nos referimos al hecho bien conocido de que en la Argentina, a partir del inicio de la gestión del presidente Javier Milei, fue creado "el primer Ministerio de 'Capital Humano' del mundo". Este ministerio centralizó en uno solo las funciones de varios ministerios que eliminó: el Ministerio de Educación, el Ministerio de Trabajo, Empleo y Seguridad Social, el Ministerio de Desarrollo Social y el Ministerio de Mujeres y Diversidades. Se preveía que el nuevo ministerio abarcase también al de Salud, pero este, hasta el momento, este ha mantenido su independencia. Es claro, sino para todos, sí para muchos, que estos cambios en el organigrama de gestión del gobierno responden a visiones de mundo, posiciones ideológicas e intereses concretos. El anarco-capitalismo que dice profesar el presidente trae consigo el bagaje conceptual de la Escuela de Chicago y de varios de sus economistas, como también es bien sabido. No está oculta, sino bien explícita, la matriz teórica neoliberal que orienta esta gestión y de esto se escribe y habla a diario con, podríamos decir, ensordecedora abundancia.
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