Cartografías de la violencia en el cuerpo: Un recorrido hacia lo más indicial de la violencia de género

Otros responsables
Fecha
2022
Editorial
Asociación Española de Semiótica
Revista
Título del libro
Nombre del evento
XIX Congreso Internacional de La Asociación Española De Semiótica
Fecha del evento
2022-04-21
Institución organizadora
Asociación Española de Semiótica
ISSN
eISSN
ISBN
978-84-09-39290-2
Idioma
Español
Tipo del evento
Congreso
Clasificación temática
Palabras clave
Resumen
Presentamos una reflexión semiótica pragmática sobre la problemática de la violencia de género (VG), a partir de la propuesta de C. S. Peirce. Este nos ayuda a plantear que, en tanto símbolo, el concepto de VG está en lugar del fenómeno que nombra, y se dirige a alguien, creando en la mente de esa persona un signo equivalente o más desarrollado, el interpretante. Junto a Ana de Miguel Álvarez (2003), sostenemos este concepto, junto a otros como "femicidio" forma parte del proceso de redefinición y deslegitimación de la violencia contra las mujeres, el cual ha aportado una nueva explicación sobre sus causas, ha significado su tránsito del espacio privado al espacio público y la calificación de drama privado a problema social (Miguel Álvarez, 2003). Es decir que la palabra VG, que representa una relación del orden de la terceridad con el fenómeno-objeto al que hace referencia y que se construye como signo por el hecho de que es usado y comprendido como tal en base a un hábito (Peirce, 1877), conlleva a que el fenómeno al que refiere sea representado, actualmente y gracias a luchas feministas, como un problema social. Peirce también nos habilita a plantear otro carácter de la VG. En tanto fenómeno, la violencia en sí posee un carácter mayormente indicial. Aparecen, irrumpen en escena. Chocan, golpean (muchas veces en sentido literal). Una/o no se lo espera. E impacta y se siente en el cuerpo. El cuerpo como superficie de impacto de eso que acontece, aquello que "ejerce una verdadera fuerza fisiológica sobre la atención" (Fumagalli, 1996), a modo de índice. Para profundizar lo antes dicho, retomamos un taller realizado en la ciudad de Córdoba, Argentina, cuya finalidad era mapear la violencia contra las mujeres en el cuerpo. Esto permitía conectarse con lo indicial de la violencia y representarla a través de frases y símbolos en un ícono corporal. Este tipo de actividad tiene gran potencial para abordar la problemática. Aun así, creemos que el tipo de consigna planteado conlleva el riesgo de caer en la "prisión de la terceridad" (Andacht, 2008), donde la VG quede mayormente representada en conceptos. En este punto, ¿es posible que eso que se siente ante un evento de violencia, sea nombrado?, ¿cuáles son los límites de hacerlo inteligible por medio de la terceridad de las palabras?
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