Mapa de hidrología superficial y subterránea
; Fernández, D. S. ; Hidalgo, Margarita del Valle Otros responsables
Fecha
01/2008
Editorial
Secretaría de Industria y Minería. Servicio Geológico Minero Argentino
Revista
Boletin del Servicio Geologico Argentino
Título del libro
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Fecha del evento
Institución organizadora
ISSN
0328-2333
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Idioma
Español
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Resumen
Gran parte del área de la hoja San Miguel de Tucumán, está ocupada por cadenas montañosas en donde se encuentran las nacientes de los ríos que alimentan tres grandes cuencas hidrográficas: la cuenca del Río Salí ubicada en el sector central de la hoja, la cuenca del Río Santa María que se encuentra en el borde occidental y la cuenca del Río Salado que abarca el sector oriental. La línea divisoria de aguas entre las dos primeras cuencas coincide con el área cumbral de las Cumbres Calchaquíes hacia el norte y las Sierras del Aconquija hacia el sur, mientras que las nacientes de los ríos pertenecientes a las cuencas de los ríos Salí y Salado están separadas por las máximas alturas de las sierras del Cajón y de La Ramada. La cuenca del Río Salí abarca la mayor superficie de la hoja. El colector principal es el Río Salí, que nace en el extremo norte de la Provincia de Tucumán. Al llegar a la Provincia de Santiago del Estero y hasta su desembocadura en la laguna de Mar Chiquita, su nombre cambia al de Río Dulce. A lo largo de su trayecto por la provincia de Tucumán, el Río Salí recibe numerosos afluentes que descienden desde las Cumbres Calchaquíes y las sierras del Campo en el sector norte y de las Sierras del Aconquija hacia el sur (ver mapa hidrológico en esta hoja y en la Hoja Concepción). En este sector es donde nacen los numerosos ríos que conforman la cuenca y que en el sector pedemontano se infiltran recargando los acuíferos que se encuentran en el subsuelo de la llanura del este y del sur o de los valles intermontanos del norte, cuyas aguas son intensamente explotadas por medio de perforaciones de hasta 400 metros de profundidad. Por este motivo, los ríos que nacen en la zona montañosa pueden ser considerados como una de las principales reservas de agua de buena calidad de las provincias de Tucumán y Santiago del Estero. Debido a las características fisiográficas del terreno, el desarrollo urbano e industrial en este sector ha sido escaso, lo cual ha favorecido la preservación de la calidad de las aguas superficiales y subterráneas. Sin embargo existen limitaciones para su aprovechamiento por la presencia de contaminantes de origen natural en concentraciones que exceden los valores recomendados por los organismos de salud nacionales e internacionales. Es el caso de las aguas subterráneas poco profundas de la llanura del este que contienen elevadas concentraciones de arsénico, vanadio, molibdeno, etc.
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