Nodaléctica y uso de los saberes: Un cruce entre filosofía, psicoanálisis y política

Otros responsables
Fecha
2025
Editorial
Universidad Nacional de Cuyo
Revista
Título del libro
Contraluces en la cultura contemporánea: Humanidades y psicoanálisis
Nombre del evento
Fecha del evento
Institución organizadora
ISSN
eISSN
ISBN
978-950-39-0437-4
Idioma
Español
Tipo del evento
Clasificación temática
Palabras clave
Resumen
En este texto parto de una posición que podría llamar «izquierda poslacaniana». La filosofía y la política que me interesan hace tiempo asimilaron las verdades que provienen del psicoanálisis: la división constitutiva del sujeto, lo real como irreductibilidad, la lógica del no-todo, las modulaciones afectivas necesarias para producir cualquier transformación efectiva. Desde la tesis de doctorado en filosofía asumo las tempranas críticas de Badiou a la deriva lacaniana que solo asimilaba las malas noticias estructurales aportadas por el psicoanálisis, y podía conducir por ello a posiciones filosófico-políticas cínicas o resignadas (los «nuevos filósofos», el «yerno de Lacan»). Recordemos los apotegmas lacanianos: no hay Otro del Otro, no hay metalenguaje, no hay relación sexual-social. Para algunos la conclusión que se imponía, lógica e históricamente, era (y sigue siendo) que solo queda el individualismo de mercado o el institucionalismo cerrado sobre sí mismo en función de alguna figura pregnante. Sin embargo, la modulación afirmativa de estas verdades, en torno a la invención a riesgo propio, era otra deriva posible (también lo sigue siendo): hay singularidades irreductibles, hay composiciones inesperadas, hay anudamientos rigurosos. Esa otra posibilidad que ofrecen las verdades estructurales sigue latiendo en el presente. Pero a los legados hay que saber reactivarlos, en lugar de caer en burdas oposiciones identitarias o pretensiones de originalidad absoluta. En el caso de Badiou (1999), por ejemplo, proponiendo a su vez la constitución de un sujeto ligado a la torsión singular de la estructura que da lugar a verdades genéricas. Dichas elaboraciones también fueron moduladas por mi parte a través de la lógica nodal que permite componer múltiples procedimientos de subjetivación: una filosofía sostenida en el anudamiento de registros irreductibles (Farrán, 2014). Pero, en cierto sentido, banal o descriptivo, la posición que sostengo es tanto poslacaniana como posbadiouana. Porque al retomar las elaboraciones del último Foucault y el último Lacan encuentro un modo de practicar la teoría que busca hacer cuerpo el pensamiento a través de ejercicios concretos de subjetivación. No se trata solo de proponer una teoría del sujeto, sino de mostrar cómo las teorías pueden hacer cuerpo y orientan los procesos de subjetivación.La filosofía materialista que propongo piensa al sujeto en su constitución efectiva. Por eso no puede dejar de convocar a otras prácticas y dispositivos —el psicoanálisis, el arte, la ciencia o la política— o apelar a ejercicios concretos de subjetivación —la escritura, la lectura, la meditación, el decir y la escucha—. En su afán de constitución subjetiva la filosofía transforma cada práctica o dispositivo a través de su puesta en relación problemática; no es un saber clasificatorio rígido, sino un saber de uso puesto en acto. El concepto que traza ese movimiento de pensamiento no es abstracto o general, hace cuerpo en cada caso singular y tiene algún correlato afectivo: alegría, entusiasmo, placer, felicidad. La angustia no es renegada o rechazada, sino elaborada y matizada en función de los materiales que convienen al caso. La filosofía es amor a la sabiduría, según la definición literal, pero no hay amor inocente y puro. No se puede hacer filosofía desconociendo el psicoanálisis y su descubrimiento del inconsciente: las pulsiones sexuales y mortíferas, la garantía de goce ofrecido a cualquier costo, incluida la muerte del sujeto. Tampoco se puede hacer psicoanálisis o filosofía ignorando la dimensión política del inconsciente: la raíz colectiva y atávica de sus mecanismos represivos, defensivos y transferenciales. Por tanto, se deduce de lo anterior que el hacer político no puede ignorar, a su vez, las prácticas filosóficas y psicoanalíticas si no quiere enredarse en la estulticia o la canallada. Las tres prácticas resultan irreductibles y se encuentran mutuamente entrelazadas. Mi propuesta de filosofía materialista se nutre entonces del psicoanálisis y la política. Acerca de esta propuesta en sentido amplio, denominada nodaléctica, y algunos tópicos específicos, ligados al uso de los saberes, trata el presente texto.
Colecciones
Aprobación
Revisión
Complementado por
Referenciado por
Licencia Creative Commons
Excepto donde se indique lo contrario, la licencia de este ítem se describe como by-nc-sa
