Tecno-poéticas de lo viviente: Cuando el artefacto se hace carne (y viceversa)

Otros responsables
Fecha
2020
Editorial
Teseo
Revista
Título del libro
Investigar en cuerpo, arte y comunicación: Perspectivas e intersecciones en la producción de conocimiento
Nombre del evento
Fecha del evento
Institución organizadora
ISSN
eISSN
ISBN
978-987-86-3345-9
Idioma
Español
Tipo del evento
Clasificación temática
Palabras clave
Resumen
En 1991, el artista británico Marc Quinn inicia una serie de piezas que consisten en una escultura de su cabeza realizada con cuatro litros y medio de sangre que se extrae a sí mismo durante cinco meses, y que debe mantenerse en un medio congelado; repite la escultura-autorretrato cada cinco años mediante idéntico procedimiento, buscando según afirmó en una entrevista del año 2000 "documentar [su] transformación y envejecimiento" (Self). La artista rosarina Nicola Costantino presenta en 2004 en el Museo de Arte Latinoamericano de Buenos Ares (Malba) una obra consistente en cien jabones con forma de espalda, cintura y cadera femeninas, que contienen tres por ciento de grasa del cuerpo de la artista, obtenida de una liposucción a la que ella se ha sometido para llevar adelante este proyecto, y ?de paso? para mejorar sus formas (Savon de Corps, 2004). La poeta y periodista argentina Gabriela Liffschitz registra en autorretratos fotográficos de punzante erotismo las transformaciones que sufre su cuerpo a partir de una mastectomía unilateral que le fue practicada en 1999 y publica dos libros de imágenes y textos en los que documenta sus vivencias a través de los sucesivos tratamientos oncológicos (Recursos humanos, 2000, y Efectos colaterales, 2003). Bajo la consigna "el cuerpo es un dispositivo obsoleto?, el australiano de origen chipriota Stelarc ha realizado una vasta serie de obras que exploran la posibilidad de un cuerpo protésico. En Ear on Arm (Oreja en Brazo), después de doce años y diversos intentos, logró implantarse en 2007 una oreja artificial en su antebrazo izquierdo Quien haya estado algo atento al mundo de las artes en las últimas dos décadas, se encontró con varios proyectos de este tipo, donde tanto el cuerpo como los llamados "materiales anatómicos" humanos, e incluso los materiales biológicos de otras especies, son el tema y casi siempre el medio con que se desarrolla la pieza. Desde mi perspectiva de análisis, para la cual la cultura del presente está fuertemente entramada con el doble proceso tendencial de tecnificación y politización de la vida, estas piezas y prácticas integran el universo cada vez más extendido de las tecno-poéticas, que son aquellas prácticas artísticas que dialogan de manera explícita con la matriz bio-tecno-política de nuestras actuales, curiosas formas de vida. Propongo aquí la lectura de tres series de piezas y prácticas artísticas que participan, y amplifican, ese diálogo. Una de ellas es la que utiliza sustancias biológicas como materia específica: elementos pre-corporales o infra-corporales como el ADN, células, tejidos cultivados o conservados, grasa, sangre, así como pequeños seres vivientes. La segunda es la que toma los cuerpos humanos atravesados por la tecnología como objeto de indagación: su carácter maquínico, operable o cyborg; su condición híbrida, y la potencia política, crítica, de esa incorporación que no puede dejar de ser, en cierto modo, una violencia sobre la carne, incluso en nombre de su "salvación". La tercera toma en cuenta, como materia, medio y problema, el tipo de relación que se establece entre los cuerpos del artista, de sus colaboradores y de los espectadores: si colaborativas, de sumisión-dominación, de participación.
Colecciones
Aprobación
Revisión
Complementado por
Referenciado por
Licencia Creative Commons
Excepto donde se indique lo contrario, la licencia de este ítem se describe como by-nc-sa
