Resumen
El Golfo San Jorge se extiende desde Cabo Dos Bahías (44º55’S, 60º32’O) hasta Cabo Tres Puntas (47º06’S, 65º52’O), siendo uno de los sectores más productivos y con mayor biodiversidad del Mar Argentino donde se llevan a cabo actividades económicas en expansión centradas en los recursos naturales, principalmente pesqueros y petroleros. En particular, el sector norte entre Cabo Dos Bahías e Isla Quintano (45º13’S, 66º03’O) muestra rasgos distintivos al estar conformado por más de 150 km de costas recortadas con numerosas puntas, bahías y caletas y por contar con la presencia de más de 55 islas e islotes. Estos rasgos, sumados a la compleja batimetría de la zona costera y la intensidad del flujo de mareas, brindan un escenario propicio para el desarrollo de diferentes procesos oceanográficos de pequeña escala (del orden de 10 km). Es en este sector norte donde mayoritariamente se concentran importantes recursos para la pesca industrial, artesanal y recreativa, se extienden praderas de macroalgas de importancia económica, y se localizan asentamientos reproductivos de aves y mamíferos marinos de relevancia para el desarrollo turístico (Re y Berón 1999, Góngora et al. 2012, Cinti et al.
2014). Cabe destacar que ésta es un área de relevancia estratégica, identificada como una de las áreas prioritarias para la investigación oceanográfica, ecológica y pesquera en el país en el marco de la Iniciativa Pampa Azul impulsada desde el Ministerio de Ciencia, Tecnología e Innovación Productiva de la Nación. Por otro lado, la zona costera del sector norte del golfo se encuentra incluida en el Parque Interjurisdiccional Marino Costero Patagonia Austral y en la Reserva Biosfera Patagonia Azul, y fue designada Zona de Protección Especial mediante ordenanza de la Prefectura Naval Argentina. En este contexto, el estudio de los sistemas frontales y su interacción
con otros componentes del ecosistema costero es clave para el manejo y protección de los recursos marinos y a la zonificación marina de este relevante sector costero. Se espera que en el corto y mediano plazo el fortalecimiento de las líneas de investigación interdisciplinarias aquí propuestas permita la proyección de las actividades de la Unidad Ejecutora hacia otros sistemas frontales de pequeña escala en aguas costeras fuera del Golfo San Jorge, así como a sistemas frontales en la plataforma continental, evaluando no sólo su dinámica espacio temporal sino también su relevancia para la productividad del Mar Argentino. El objetivo general de este proyecto fue contribuir al conocimiento de los sistemas frontales inducidos por topografía y evaluar su importancia en el funcionamiento de los ecosistemas costeros e implicancias para el aprovechamiento y protección de los recursos marinos del Golfo San Jorge.
Información Técnica
Los muestreos de campo se llevaron a cabo los días 2, 3 y 4 de marzo de 2020. Cada día, se recolectaron muestras de agua debajo de la superficie (1 m de profundidad) en cuatro sitios a lo largo de una transecta perpendicular a la costa utilizando botellas Niskin. Las muestras de agua se refrigeraron a 4 °C y antes de 8 h de finalizado el muestreo se filtraron. Los filtros obtenidos para clorofila-a y absorción por material particulado fueron congelados a -80 °C por hasta 6 meses, tiempo durante el cual se realizaron las determinaciones en laboratorio.
La turbidez se determinó en muestras de agua utilizando un turbidímetro HACH 2100Q. Los sólidos suspendidos totales (SST) por el método gravimétrico utilizando filtros de fibra de vidrio (GF/F, diámetro de poro de 0,7 ?m) previamente combustionados (550 °C, 60 min) y pesados. Las muestras de agua se filtraron y enjuagaron con agua ultrapura (sistema OSMOION UV), se congelaron a -20 °C y luego se secaron a 100 °C durante al menos 24 h (APHA, 1992). Los filtros se pesaron para determinar SST, luego se quemaron a 550 °C durante 1 h y se volvieron a pesar para obtener la materia inorgánica particulada (MIP). La materia orgánica particulada se obtuvo restando la MIP de los SST. Las muestras para la determinación de clorofila-a (Chla-situ) se recogieron filtrando 500 ml de agua de mar a través de filtros Whatman GF/F de 47 mm (0,7 µm). Los filtros se almacenaron a -80 ºC hasta su análisis. La Chla-situ se extrajo primero en 10 ml (90% acetona) y luego se colocó en oscuridad durante 24 h a 4 ºC. Luego, los extractos se centrifugaron a 3000 rpm durante 10 min. Posteriormente, la Chla-situ se cuantificó utilizando un fluorómetro Turner Designs calibrado con un estándar de clorofila pura (alga Anacystis nidulans — Sigma-Aldrich). Las concentraciones se estimaron de acuerdo con Strickland y Parsons (1972).